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Tres plantas, tres años, una nueva esperanza para la yuca nigeriana

Clayuca y entidades socias cierran en Nigeria un proyecto que convierte la yuca en harina de alta calidad

Con la reunión de cierre en Ibadan culmina el proyecto de mecanización de la yuca, financiado por la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional – GIZ. Tres plantas construidas en Colombia ya operan en suelo nigeriano, con un equipo técnico capacitado y una comunidad que empieza a diseñar un futuro distinto.

Ibadan, Nigeria, [27 de octubre, 2026]. Durante varios minutos, una mujer de una aldea de Oyo observó en silencio una máquina que no conocía. Luego se dirigió a los técnicos y preguntó: “¿Hacia dónde se fueron mis cáscaras?”. Esa sola pregunta encierra el costo real del cambio, la historia de un trabajo duro pero familiar y la razón para transformar la realidad comunitaria, uniendo la tecnología con la capacitación, la confianza y las nuevas oportunidades.

Esta es la historia que la Corporación Clayuca compartió en el Hotel Golden Tulip de Ibadan, durante la reunión de cierre del proyecto Reducción de pérdidas de alimentos mediante un mejor manejo poscosecha y valor agregado: mecanización de la producción y el procesamiento de yuca en Nigeria, financiado por GIZ a través del Fondo para la Promoción de la Innovación en la Agricultura (i4Ag).

Una tecnología que aprovecha la raíz completa

Durante tres años, Clayuca trabajó junto con GIZ, AATF (African Agricultural Technology Foundation) y Agridrive para introducir en Nigeria una tecnología de procesamiento que convierte las raíces de yuca, sin necesidad de pelarla, en tres productos con valor de mercado: harina refinada de alta calidad para consumo humano y usos industriales, harina gruesa para alimentación animal y trozos secos de yuca; esta tecnología fue desarrollada por Clayuca y fabricada por su aliado tecnológico Enso Ingeniería S.A.S.

El reto fue enorme. En la región, las pérdidas poscosecha alcanzan el 35%, y las cáscaras, que representan casi el 40% del peso de cada raíz, suelen abandonarse en grandes montones a la intemperie. A ello se suma una realidad social: el pelado ha sido históricamente la labor más dura y peor remunerada de la cadena de valor, mientras recae sobre mujeres y jóvenes.

Logros

  • Tres plantas de procesamiento construidas en Colombia, enviadas a través del Atlántico e instaladas en Nigeria. La primera, en Fasola, opera bajo la gestión de la AATF desde octubre de 2024 y ha sido el terreno de aprendizaje de todo el proyecto.
  • Dos plantas adicionales en Fasola y Eruwa instaladas con un suministro provisional de gas y energía; probadas y funcionando a la perfección.
  • Un equipo técnico capacitado mediante sesiones prácticas de aprender haciendo. Ellos son el puente hacia los grupos de productores.
  • Documentación y adaptación local: un manual de operación y mantenimiento, una guía de operación segura y un diseño adaptado a las condiciones de Nigeria, con motores eléctricos conectados directamente a la red nacional.

El encuentro para consolidar la cadena de valor

La reunión congregó a los socios del proyecto y a representantes del National Root Crops Research Institute (NRCRI), el Nigerian Stored Products Research Institute (NSPRI) y Oyo State Agribusiness Development, así como agricultores, procesadores y panaderos (Master Bakers), actores clave para consolidar la cadena de valor de la yuca en la región.

Mirada al futuro

Clayuca presentó una propuesta de tres fases, desplegar, transferir y consolidar, sustentada en un acompañamiento técnico cercano. Además, planteó una idea innovadora: usar inteligencia artificial para poner el conocimiento del proyecto “en el bolsillo de cada comunidad”. Se trata de una aplicación móvil donde los operarios pueden consultar procedimientos, protocolos de limpieza, solución de fallas y controles de calidad, formular preguntas con sus propias palabras y, cuando la aplicación no tenga la respuesta, remitirlas directamente a los especialistas de Clayuca y de Enso Ingeniería. Un conocimiento que no termina con la clausura del proyecto.

La escala de la oportunidad es considerable. En Colombia, una ley reciente establece que la yuca debe formar parte del menú de la alimentación escolar, que llega a siete millones de niños cada día, lo que de la noche a la mañana creó una demanda de 50 t/día de harina de yuca. Aplicando la misma lógica a Nigeria, con decenas de millones de escolares, la demanda superaría las 200 t/día.

Para aprovechar esta puerta que el proyecto ha abierto, serán necesarios esfuerzos complementarios, apoyo continuo a los grupos de productores en manejo de suelos, manejo del cultivo y variedades mejoradas y asistencia técnica sostenida para que las comunidades se apropien verdaderamente de la tecnología.

Gratitud y compromiso

“Vinimos a entregar una tecnología. Lo que encontramos fue una alianza y un propósito más grande que cualquier proyecto”, afirmó Bernardo Ospina, director de Clayuca, durante la reunión de cierre. La Corporación agradece a GIZ y al Gobierno alemán por su respaldo generoso y constante; a AATF y Agridrive, por su sobresaliente trabajo en el terreno; y a Enso Ingeniería, por construir las plantas con enorme dedicación; y, sobre todo, a los agricultores de Oyo y Ogun, protagonistas de esta historia.

Hace tres años, esto era una idea compartida entre aliados. Hoy es una plataforma tecnológica que funciona en suelo nigeriano, un equipo capacitado para operarla y una comunidad que empieza a construir un futuro distinto para la yuca. Clayuca seguirá a su lado para escribir el siguiente capítulo.

📍 Ibadan, Nigeria

Etiquetas: #Clayuca #Yuca #Cassava #Nigeria #GIZ #AATF #SeguridadAlimentaria #InnovaciónAgrícola